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domingo, 10 de abril de 2016

Nace la Red Colombiana de Mujeres Científicas


Son la tercera parte de la población de científicos de Colombia, pero pocas llegan a ocupar cargos directivos. Algunas de ellas se organizaron para cambiar esa historia.
El principal reto de ser mujer es encontrar el equilibrio entre la familia y la demanda de tiempo que exige una carrera académica”, dice Maydianne Andrade, bióloga evolutiva canadiense. “Compaginar ciencia y familia es difícil”, asegura Cristina Dorador, chilena dedicada al estudio de los microorganismos en los ecosistemas. “He logrado combinar mi vida familiar con mi quehacer científico… El reto ha sido difícil y sacrificado, pero muy satisfactorio”, son las palabras de la tica Teresa Escalante, científica experta en toxinas, mientras Isabel Hubard, matemática mexicana, confiesa: “Para las mujeres es muy complicado compaginar la vida profesional con la familiar, pues generalmente sacrifican alguna. Considero que muy pocas han logrado ser científicas exitosas al tiempo de estar muy cerca de sus hijos y de su pareja”.
Los relatos de vida de veinte mujeres científicas de las Américas, desde Canadá hasta Argentina, demuestran que el rol que cumplen como esposas, madres e hijas sí es un factor que influye en sus carreras y hace que su desempeño como investigadoras no sea tan visible como el de sus colegas masculinos.
Son historias de vida recogidas en el libro Jóvenes científicas, un futuro brillante para las Américas, de la Red Interamericana de Academias de Ciencias (Ianas, por sus siglas en inglés), presentado en la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, el cual busca incentivar en las niñas la opción de dedicar su vida profesional a la investigación científica y surge de la preocupación por la falta de más mujeres que se dediquen a la ciencia. De acuerdo con reciente informe de Unesco, el 44 % de los científicos en América Latina y el Caribe son mujeres, pero ellas no siempre son las que lideran, ni las que llegan a los cargos directivos.
Las cifras colombianas
El Observatorio de Ciencia y Tecnología reporta que las mujeres conforman un poco más de la tercera parte de los investigadores activos del país (37 %) y de quienes actúan como líderes (34 %) de los casi 4.000 grupos de investigación registrados en Colciencias.
Un cálculo acumulado de los años 2004 a 2013 demuestra que son más las mujeres que investigan en ciencias médicas y de la salud (57 % mujeres y 43 % hombres) y en las ciencias sociales están casi 50/50. En ingenierías y tecnologías, 32 % son mujeres y 68 % hombres, y en humanidades, ciencias naturales y exactas, y ciencias agrícolas, alrededor del 43 % son mujeres y 57 % hombres.
Pero lo que preocupa a la Red Colombiana de Mujeres Científicas, que recién acaba de formalizar su creación, no es sólo que son menos, sino que son poco visibles y están menos representadas en los cargos de toma de decisiones. Además, dicen, cuando llegan dos hojas de vida a un laboratorio y están compitiendo un hombre y una mujer, por lo general seleccionan al hombre. ¿Por qué?, se preguntan. Los estudiosos del tema de género, hombres y mujeres, llaman a este fenómeno el “techo de cristal”, que se presenta en todo el planeta. “La mujer va haciendo carrera, trabaja, investiga, publica, y cuando uno se da cuenta, los que llegan a ser jefes son casi siempre hombres”, explica Ángela Camacho, física y presidenta de la Red. “Cuando la competencia se pone pesada, la mujer se retira y el hombre es el que sigue”. Su vicepresidenta, la inmunóloga Susana Fiorentino, la secunda: aunque confiesa que nunca en su carrera se ha sentido discriminada, “sí hay discriminación, pero no porque nadie quiera discriminar a nadie”. Otra de las 18 miembros de la Red dice: “No es que los hombres sean malos, es que ni siquiera se dan cuenta”.
Pero la situación está cambiando. Camacho cree que los hombres se están amoldando a una nueva situación más igualitaria. Se están dando cuenta de que la mujer “tiene otras actitudes y maneras de ver el mundo”, lo que hace que su contribución a la ciencia desde una perspectiva distinta sea valiosa. Las niñas de las nuevas generaciones “la tienen más fácil, aunque todavía no caminan sobre tapete rojo”, dice.
El reto de conquistar espacios
A la hora de los reconocimientos, de los 872 científicos premiados con el Nobel entre 1901 y 2015, solo el 6 % del galardón ha llegado a las mujeres (ver cuadro). Y son varias las que la historia recuerda por sus descubrimientos, pero el Nobel se lo han entregado a sus colegas hombres, como ha sido el caso de la astrónoma Cecilia Payne, que descubrió la composición del sol; la pediatra Marthe Gautier, que descubrió la causa del síndrome de Down; la física Lisa Meitner, por sus experimentos en fisión nuclear, o la médica patóloga y epidemióloga colombiana Nubia Muñoz, por identificar el virus del papiloma humano (VPH), que causa varios tipos de cáncer.
Ellas, como las veinte científicas del continente americano, seguramente se enfrentaron o han enfrentado obstáculos y frustraciones, como la falta de apoyo “para continuar con su carrera profesional, por sus familias, amigos y colegas, debido a que creen que ellas no podrán competir con los hombres, lo cual es una noción preconcebida y un mito”, dice la brasileña Solange Binotto, investigadora de nanomateriales de carbono.
En los relatos del libro coinciden en que una de las principales características que las hará triunfar es la creatividad; la mayoría de ellas están casadas con científicos; las hay hijas de científicos, así como de campesinos. A la hora de escoger, la mayoría no duda en que la familia es lo primero. Pero son apasionadas por su trabajo: “La investigación es clave porque, más que un oficio, es un estilo de vida audaz”, concluye la matemática cubana experta en quimiometría Noslen Hernández.

jueves, 7 de abril de 2016

LA INTELINGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL

LA INTELIGENCIA SOCIAL Y PERSONAL
L a inteligencia puede dividirse en varios tipos según el área de razonamiento que impliquen. Cuando se trata de procesar o manejar información relacionada con sentimientos, emociones, motivos, relaciones y otras áreas que tienen que ver con nuestro bienestar y supervivencia, hablamos de tres tipos de inteligencia: personal, social y emocional.
Uno de los principales motivos por los que tanta gente está interesada en la psicología es que los conocimientos que la psicología puede aportarles les ayudan a entenderse mejor a sí mismos y a los demás y, por tanto, a desarrollar su inteligencia social, que es uno de los aspectos más importante en un mundo tan interconectado como es el nuestro.
INTELIGENCIA EMOCIONAL
C oncepto:es la capacidad para identificar, entender y manejar las emociones correctamente, de un modo que facilite las relaciones con los demás, la consecución de metas y objetivos, el manejo del estrés o la superación de obstáculos. La inteligencia emocional está relacionada con la capacidad para identificar las emociones en los rostros, voces y expresiones de los demás y en uno mismo, entender lo que significan las emociones en nuestras relaciones con los demás, entender las propias emociones, manejar tanto las propias emociones como las de los demás y usar la información emocional para realizar actividades cognitivas (pensar, hacer valoraciones, etc.) Es decir, tiene que ver con la capacidad para utilizar la información emocional al pensar y la capacidad para percibir las emociones, identificarlas, expresarlas, utilizarlas al razonar, entenderlas y manejarlas.
C aracterísticas de las personas con una inteligencia emocional alta:

- Identificar las propias emociones. Son capaces de identificar sus emociones y saber lo que están sintiendo en cada momento y porqué, y darse cuenta de cómo influyen en su comportamiento y en su pensamiento.
-Manejo de las emociones. Son capaces de controlar sus impulsos, no se dejan llevar fácilmente por estallidos emocionales, saben calmarse a sí mismos cuando sus emociones son especialmente negativas e intensas y saben adaptarse a las circunstancias cambiantes.
-Identificar las emociones de los demás. Tienen una alta capacidad para entender las emociones, necesidades y preocupaciones de los demás, saben ponerse en el lugar del otro y entender puntos de vista diferentes a los propios. Tienen una alta capacidad para reconocer la dinámica de un grupo, para relacionarse con los demás, pues saben cómo se sienten y pueden actuar en base a ello del mejor modo posible. Por este motivo, los demás se encuentran a gusto a su lado, pues se sienten comprendidos y respetados. Tienen también una alta capacidad para mantener buenas relaciones, influir en los demás, comunicarse con claridad, manejar conflictos y trabajar en equipo. Así pues, es frecuente que tengan también una alta inteligencia social.
¿Qué es el CI?
El CI son las siglas de cociente intelectual. Entonces, ¿qué es el CI? El CI es una medida de la inteligencia expresada en un número.
El CI de una persona se puede calcular haciendo que esa persona realice un test de inteligencia. El CI medio es de 100. Si consigue un CI superior a 100, es más inteligente que la media y una puntuación inferior significa que es (de alguna forma) menos inteligente.
L a importancia de la inteligencia emocional:
Las personas con más éxito en sus vidas son aquellas con una inteligencia emocional más alta, no necesariamente las que tienen un CI más alto. Esto es debido a que las emociones, cuando no se manejan correctamente, pueden acabar destrozando la vida de una persona, impedirle tener relaciones satisfactorias, limitar su progreso en el trabajo, etc. En general, la inteligencia emocional:
- Ayuda a
triunfar en todas aquellas áreas de la vida que implican relacionarse con los demás y favorece el mantenimiento de relaciones más satisfactorias.
- Ayuda a mantener una mejor salud al ser capaces de manejar mejor el estrés y las emociones negativas como ansiedad, sin dejar que les afecten el exceso o durante demasiado tiempo. El estrés no manejado correctamente puede repercutir negativamente en la salud mental, haciendo que seas más vulnerable a los trastornos de
ansiedad y depresión. Además, la persona que no maneja bien sus emociones tiene muchos más altibajos emocionales y cambios de humor que perjudican sus relaciones y su funcionamiento.
- Ayuda a relacionarse mejor con los demás. Las personas con una alta inteligencia emocional son más capaces de expresar lo que sienten a los demás y entender lo que sienten los otros. Esto les permite comunicarse de manera más efectiva y crear relaciones más profundas, tanto en la vida personal como profesional.

LA INTELIGENCIA PERSONAL 
C oncepto:(o intrapersonal), implica la comprensión de uno mismo, la capacidad para evaluarse de un modo objetivo, saber cuáles son las propias capacidades o habilidades y ser capaces de razonar acerca de las propias emociones, motivaciones, valores y otros procesos internos. Es decir, es la capacidad para conocerse a uno mismo de una manera acertada, entenderse y manejar la información interna.
LA INTELIGENCIA SOCIAL
T iene que ver con nuestras relaciones con los demás, incluyendo aspectos como la intimidad y la confianza, la persuasión, la pertenencia a grupos o la influencia. Consiste en el uso de información social para hacer que otros cooperen, la capacidad para relacionarse con los demás de manera efectiva y la capacidad para identificar las relaciones existentes entre las personas (dominancia, liderazgo, sumisión, dependencia, etc.).

Estos tres tipos de inteligencia suelen estar relacionados y tienden a solaparse. Por ejemplo, tanto la inteligencia social como la emocional ayudan a una persona a entenderse mejor a sí misma (inteligencia personal) y la inteligencia emocional ayuda a relacionarse mejor con los demás.
La inteligencia social implica seis áreas principales:
La capacidad para identificar el estado mental interno de los demás.
La capacidad para agrupar los estados mentales de los demás en función de sus similitudes.
La capacidad para ver conexiones con significado entre diversas conductas.
La capacidad para interpretar secuencias de conductas sociales.
La capacidad para responder de manera flexible al interpretar los cambios en la conducta social.
La capacidad para predecir lo que pasará en una situación interpersonal.
La inteligencia social tiene también que ver con el conocimiento que una persona tiene sobre el mundo social que le rodea y su capacidad para usar ese conocimiento. Probablemente contribuye también a la aceptación de uno mismo.
L as personas con baja inteligencia social
Las personas con una baja inteligencia social tienen muy poca comprensión de los demás o de sí mismas. Malinterpretan las intenciones de las otras personas y expresan sus propias intenciones de maneras que no se entienden bien. Dicen cosas equivocadas en el momento inadecuado, nos gastan una broma o nos cuentan un chiste cuando estamos preocupados por temas importantes o entienden nuestras bromas o ironía de un modo literal. En el extremo, tendríamos el síndrome de Asperger y el autismo, trastornos en los que la inteligencia social no llega a desarrollarse de un modo normal.